Los años maravillosos
“Corría el año 2003 y llegaba todos los días de la universidad a la estación de Policía donde vivía a las 10:30pm, para evitar despertar a mis compañeros en la barraca, me metía en un baño que permanecía cerrado porque estaba dañado, encima del sanitario había puesto un pupitre viejo donde me sentaba hasta la media noche a estudiar y a realizar trabajos, eso si, bien aseado y oliendo rico, así fueron 5 hermosos años de mi vida, mientras estudiaba comunicación social en una universidad del centro de la capital del país”.
Recuerdo de niño, en 1986 cuando caminaba descalzo por las calles de Yaguará (Huila) mi pueblo natal, en pantaloneta tricolor y camiseta manga sisa blanca, ofreciendo con mis amigos “migajón” (estiércol de caballo-abono) para las matas, los ricos nos compraban para el jardín de sus casas, con lo que nos ganábamos, comíamos la merienda en los descansos del colegio. Cuando iba y venía por el pueblo, diría mi papá “calle arriba, calle abajo” un amigo al que por cariño lo llaman “Seco” un tipo alto, esgalamido, con vozarrón de tarro roto y buen sentido del humor, me gritaba “oleee periodista, ¿cómo vamos periodista?, ¿vendió todo periodista?” hace unos 5 años le pregunté al “Seco” el por qué me llamaba periodista desde niño, a lo que me respondió, que siempre supo que iba hacer periodista porque hablaba hasta por los codos.
Esta semana alcancé el cuarto piso y es el motivo por lo que escribo esto, antes que la demencia senil me juegue una mala pasada (exagerando). Siempre amante de escuchar las noticias en la radio, Caracolero desde siempre, “de tualavida”, admirador del periodista Gustavo Gómez. En 2003 inicié a estudiar mi carrera con una beca que por esos tiempos otorgó el Congreso de la República, un par de semestres más adelante la beca caducó y tocó pagar, así que decidí trabajar en mis vacaciones de la Policía como hombre de seguridad del banco Davivienda (servipagos), así fueron 4 años, el motivo era recolectar el dinero suficiente para poder pagar los semestres venideros, porque sino la plata no alcanzaba.
A medida que el tiempo pasaba, mientras estudiaba el pregrado era integrante del ESMAD, así que cuando venía de regreso de las revueltas de algunas universidades en Bogotá, le pedía al conductor del bus que nos transportaba que me dejara de camino en mi facultad para ir a clases, me ponía una chaqueta encima del uniforme overol y me aplicaba un poquito de loción (pachulí) para disimular el olor a gas lacrimógeno. Cuando salía de la ciudad a trabajar a otros departamentos por temas de orden público los profes me hacían los exámenes por “latin chat” mi generación sabe de que les hablo.
Me hice magister en comunicación en 2017 y pues bueno, eso ha sido todo.
Yimmi Tovar mag en comunicación
Comentarios
Publicar un comentario